La UNLa celebra los 20 años del inicio de sus actividades académicas

La cita será el próximo lunes, desde las 16.30, en la Plaza Quijotanía, ubicada en el campus de la Universidad. Allí se inaugurarán 10 esculturas metálicas que simbolizan molinos de viento. Más tarde se presentarán la Orquesta de Cámara y el Coro de la Universidad.

De 639 estudiantes a los más de cerca de 25 mil actuales. De los 60 graduados que hubo en el año 2000 a los más de 8.000 que ya se sumaban el año pasado. Del predio abandonado que pertenecía al ferrocarril al actual campus de 24 hectáreas con 61.154 metros cuadros de edificios con aulas, oficinas, espacios culturales, aula-magna, museo interactivo de ciencia y tecnología y centro de exposiciones. Esto es apenas un resumen estadístico de lo mucho que pasó en el Universidad Nacional de Lanús (UNLa), que el próximo lunes (5 de junio), de las 16.30, celebrará los 20 años del inicio de sus actividades académicas.

La cita será en la Plaza Quijotanía, ubicada en el campus de la Universidad (29 de Septiembre 3901, Remedios de Escalada). Allí se inaugurarán 10 esculturas metálicas que simbolizan molinos de viento (hechos con material reciclado del ferrocarril), que sumados a los 10 ya emplazados “representan los desafíos que se han ido superando para llegar a lo que hoy es nuestra universidad”, según consigna el texto institucional de la invitación al evento. Luego, a las 17.15 en el Aula Magna Bicentenario, se presentará la Orquesta de Cámara y el Coro de la UNLa.

Historia de un crecimiento que nunca se detuvo

En 1995 se aprobó el decreto de creación de la Universidad Nacional de Lanús. Eso ya era una buena noticia: miles de jóvenes del conurbano tendrían ahora la posibilidad de estudiar una carrera.
Sin embargo la misión no era sencilla: estaba el decreto pero no había edificio, ni aulas, ni sillas, ni pizarrones, ni computadoras. Por ese entonces nos prestaron una casa y así se empezaron a planificar las carreras.

En 1998 la Universidad recibe el predio en Remedios de Escalada donde hoy funciona el campus. Eran los antiguos talleres de un ferrocarril desvastado y privatizado unos años antes: un depósito de chatarra. Había que empezar de cero.

"Vamos a hacer esta quijotada" cuentan los que estuvieron en esos años que dijo la Rectora Ana Jaramillo con convicción. Y la hicieron.
El depósito de chatarra se convirtió en pocos años en un campus universitario donde estudian más de 15 mil jóvenes que en su mayoría son hijos de trabajadores, o primera generación de estudiantes, como dicen las estadísticas.

Cada uno de los edificios fue recordado con el nombre de los pensadores que lucharon por la soberanía y la descolonización cultural: Scalabrini Ortiz, Jauretche, Marechal, Ugarte, Manso, Hernández Arregui, Puiggrós y unos cuantos otros que nos enorgullecen.

La estructura del ferrocarril se conservó. La prioridad fue preservar el patrimonio histórico y cultural bajo los criterios de recuperación de lo que se pudiera salvar y reciclaje de lo que ya no se podía usar.
Se parquizó todo el predio para que lo use no sólo la comunidad universitaria sino también todos los vecinos que concurren a las actividades sociales y culturales.

Por el campus circulan chicos, jóvenes y ancianos. La mayoría viene a estudiar, pero también vienen a disfrutar de juegos, deportes, cine, radioteatro, ajedrez, muestras de arte, conciertos de la orquesta y muchas cosas más. La UNLa es una propuesta académica pero también social que integra en su conjunto a la comunidad: se enseñan carreras vinculadas a los problemas de la región y a las necesidades del país. Es una Universidad urbana comprometida que sigue luchando contra los molinos de viento del Quijote.


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